Alberto Martínez Enero 21 2026
| |
En la era digital, el consumo de contenido en redes sociales forma parte de la vida cotidiana. Sin embargo, no todo lo que se viraliza contribuye al bienestar emocional. Uno de los fenómenos más extendidos y menos analizados desde la salud mental es el llamado salseo digital, una forma moderna de chisme amplificado que puede tener consecuencias psicológicas tanto en quienes lo protagonizan como en quienes lo consumen.
¿Qué es el salseo digital?
El salseo digital es un tipo de contenido basado en conflictos personales, peleas públicas, rumores y exposición emocional, presentado como entretenimiento u opinión. A diferencia del chisme tradicional, este fenómeno:
• Se difunde masivamente
• Se monetiza
• Permanece en internet
• Generar reacciones emocionales intensas
Su finalidad principal no es informar, sino provocar emociones fuertes como enojo, burla, indignación o rechazo.
Del entretenimiento al riesgo psicoemocional
Desde una perspectiva de salud mental, el problema del salseo no es solo su existencia, sino su consumo repetido y normalizado.
La exposición constante a contenido cargado de conflicto puede generar:
• Aumento de estrés y ansiedad
• Irritabilidad persistente
• Normalización del acoso
• Pérdida de empatía
• Desgaste emocional acumulado
El cerebro humano no distingue fácilmente entre conflicto real y conflicto digital: reacciona emocionalmente igual.
Los llamados “depredadores del morbo”
En este contexto surge una figura preocupante: los llamados depredadores del morbo. Se trata de creadores de contenido que utilizan de forma sistemática el conflicto ajeno como recurso para obtener visibilidad, ingresos o relevancia.
Este tipo de contenido suele:
• Repetir ataques o señalamientos
• Exagerar errores humanos
• Fragmentar información sin contexto
• Generar bandos y confrontación en la audiencia
• Aunque se presente como “opinión”, el impacto emocional es real
• Consecuencias psicológicas en las personas expuestas
Las personas que se convierten en objeto de salseo digital pueden experimentar:
• Ansiedad intensa
• Síntomas depresivos
• Insomnio
• Miedo al juicio social aislamiento
• Deterioro de la autoestima
En casos prolongados, el acoso digital puede convertirse en un factor de riesgo para la salud mental, especialmente si no existe una red de apoyo.
¿Y qué pasa con quienes consumen este contenido?
No solo quienes son atacados se ven afectados. El consumo habitual de salseo también impacta a la audiencia:
• Refuerza patrones de pensamiento negativo
• Normaliza la burla y la humillación
• Reduce la sensibilidad emocional
• Genera adicción a la estimulación constante
El morbo actúa como una forma de estimulación emocional rápida, similar a otros hábitos poco saludables: satisface a corto plazo, pero deteriora a largo plazo.
Por qué las plataformas no lo frenan del todo
Las plataformas digitales regulan el contenido desde criterios técnicos y legales, no desde el bienestar emocional. Mientras no exista incitación directa a la violencia o amenazas explícitas, muchos contenidos permanecen activos, aunque sean psicológicamente dañinos.
Esto hace aún más importante la educación en consumo digital saludable.
Recomendaciones desde la salud mental.
Desde una perspectiva de bienestar emocional, se recomienda:
• limitar la exposición a contenido conflictivo,
• cuestionar por qué ciertos videos generan placer o enojo,
• evitar participar en ataques o burlas colectivas,
• priorizar contenidos que informen, eduquen o aporten calma,
• cuidar la salud mental digital como parte de la salud integral.
• Elegir qué consumir también es una forma de autocuidado.
Conclusión
El salseo digital no es solo un fenómeno de entretenimiento: es un factor psicosocial que influye en la salud mental colectiva.
En un contexto donde la ansiedad y el estrés van en aumento, resulta necesario replantear qué tipo de contenidos consumimos y promovemos.
Cuidar la mente también implica cuidar el entorno digital en el que habitamos.
Nota editorial PAMISALUD
Este contenido tiene fines informativos y de concientización. No sustituye la atención psicológica profesional. Si el consumo de redes sociales genera malestar emocional persistente, se recomienda buscar apoyo especializado.