El regional tomó la estafeta con Viviann Baeza, ataviada de rojo. Habló de la importancia de que los espectáculos también sirvan para la salud pública y subrayó que existen múltiples formas de prevención, pero que lo esencial es acudir con especialistas. Durante su actuación sonaron temas como “Que Agüite” y un homenaje a Jenni Rivera con “De contrabando”, acompañado por un coro multitudinario que se expandió por la explanada.
Con palmas en alto y decenas de teléfonos grabando, apareció Lalo Capetillo, quien encendió aún más el ambiente. Desde el escenario destacó el poder de la música para unir a personas de todas partes y reflexionó sobre el peso que ha tenido la estigmatización desde la aparición del virus. Recalcó que “a cualquiera le puede pasar” y llamó a dejar de juzgar a quienes viven con VIH, recordando que se trata de una condición controlable con tratamiento.
A las 18:40 horas subió Rocío Banquells, vestida de rojo. Bastaron los primeros acordes de “Luna Mágica” para poner de pie al público. Le siguió “Con él”, pieza que hace años fue vetada por abordar un amor homosexual y que regresó como un símbolo de diversidad, libertad y respeto. Más tarde, “Ese hombre no se toca” se convirtió en un canto colectivo mientras las luces recorrían el escenario como una ola de colores. Banquells pidió desde el micrófono amarse, vivir sin miedo y celebrar la libertad de ser quienes somos, provocando aplausos, abrazos y banderas arcoíris ondeando entre la multitud.
Después llegó Manoella Torres, también vestida de rojo y portando una banda con los colores de la comunidad LGBTQ+. Agradeció la invitación a participar en la jornada y expresó su alegría por sumar su voz a la causa. Recordó que mientras exista amor todo tiene sentido y compartió su gratitud por seguir con vida. Al abordar la persistencia del VIH y el estigma expresó que hoy existen tratamientos que antes no estaban disponibles y enfatizó la necesidad del respaldo institucional para seguir garantizando atención y salud para todas las personas.
El turno fue para Christian Chávez, quien interpretó canciones de RBD coreadas de principio a fin. Desde el escenario lanzó una de las consignas más aplaudidas de la noche al declarar que se sentía orgulloso de ser “puto, putísimo”, provocando gritos de apoyo, aplausos y el agitar de banderas arcoíris frente al escenario.
Más tarde apareció Fey, quien compartió una reflexión emotiva: señaló que prácticamente todas las personas han perdido a alguien querido por esta enfermedad y subrayó que la empatía es indispensable para acompañar a quienes viven con VIH. Su mensaje dio paso a la interpretación de “Me enamoro de ti” y “Media naranja”, entonados por cientos de voces mientras los celulares iluminaban la explanada.