IMPUESTOS A BEBIDAS AZUCARADAS SIGUEN SIENDO INSUFICIENTES FRENTE A LA CARGA GLOBAL DE OBESIDAD Y ENFERMEDADES CRÓNICAS: OMS


IMPUESTOS A BEBIDAS AZUCARADAS SIGUEN SIENDO INSUFICIENTES

Alberto Martínez   Enero 12 2026

A pesar de la relación documentada entre el consumo de bebidas azucaradas y el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y caries dentales, los impuestos aplicados a estos productos en el mundo siguen siendo bajos y desiguales frente a la magnitud del problema sanitario global, advirtió la Organización Mundial de la Salud en su Global reporton the use of sugar-sweetened beverage taxes 2025.

El informe señala que las bebidas azucaradas constituyen una de las principales fuentes de azúcares libres en la dieta contemporánea y que su consumo se asocia con un mayor riesgo de exceso de peso y obesidad, así como con enfermedades crónicas no transmisibles que representan una parte central de la carga mundial de enfermedad y una presión sostenida para los sistemas de salud.

Aunque el documento no cuantifica muertes atribuibles ni costos económicos directos, la OMS subraya que estas enfermedades requieren atención médica prolongada, seguimiento clínico continuo y tratamiento farmacológico, lo que las convierte en un desafío estructural para la salud pública a nivel global.

De acuerdo con el análisis de la OMS, el consumo global de refrescos, excluyendo el agua, aumentó alrededor de 14 por ciento entre 2013 y 2024. Esta expansión se ha observado con mayor rapidez en países de ingresos bajos y medios, donde las bebidas azucaradas se han vuelto progresivamente más asequibles en relación con el ingreso disponible.

El organismo identifica la mayor asequibilidad como un determinante clave del consumo. En este sentido, documenta que entre 2022 y 2024 las bebidas azucaradas solo se volvieron menos asequibles en 34 países, mientras que en 62 países se registró un aumento en la asequibilidad y en 24 no se observaron cambios, lo que confirma que en la mayor parte del mundo estos productos siguen siendo cada vez más accesibles desde el punto de vista económico.

IMPUESTOS BAJOS FRENTE A UNA ALTA CARGA DE ENFERMEDAD

Pese a la asociación entre bebidas azucaradas y enfermedades no transmisibles, la mediana mundial del impuesto especial aplicado a una bebida carbonatada azucarada de 330 mililitros es de apenas 2.4 por ciento del precio final.

Cuando se consideran todos los impuestos indirectos, incluidos el IVA y otros gravámenes, la carga fiscal total alcanza una mediana global de 17.8 por ciento.

En términos absolutos, el precio promedio mundial ponderado por población de una bebida azucarada de 330 mililitros es de 1.56 dólares internacionales, de los cuales solo 0.15 dólares corresponden al impuesto especial.

Al estandarizar por contenido de azúcar, el gravamen equivale en promedio a 0.038 dólares internacionales por cada 10 gramos de azúcar.

EJEMPLOS QUE ILUSTRAN LA DESIGUALDAD FISCAL

El informe ofrece ejemplos claros de la disparidad entre países. En Timor Leste, el impuesto especial representa hasta 49.5 por ciento del precio de una bebida azucarada, uno de los niveles más altos documentados a nivel mundial.

En contraste, en numerosos países de ingresos altos el impuesto especial es de cero por ciento, al no existir gravámenes específicos para este tipo de productos.

Por regiones, la mayor proporción del impuesto especial sobre el precio se observa en Guinea Bissau dentro de África, con 24.7 por ciento, en Dominica para la Región de las Américas con 15.8 por ciento, en Qatar en el Mediterráneo Oriental con 33.3 por ciento, en Croacia en Europa con 28.9 por ciento y en Tonga en el Pacífico Occidental con 11.3 por ciento.

No obstante, la OMS advierte que incluso en estos casos los niveles de impuestos no son la norma, sino la excepción, y que la mediana global continúa siendo baja.

DISEÑOS FISCALES QUE LIMITAN EL IMPACTO SANITARIO El informe documenta que, hasta julio de 2024, al menos 116 países aplicaban impuestos especiales a algún tipo de bebida azucarada y que 114 gravaban específicamente las bebidas carbonatadas azucaradas, el tipo de producto más vendido a nivel mundial.

Sin embargo, muchos países excluyen del gravamen otros productos con alto contenido de azúcares libres, como jugos 100 por ciento, bebidas lácteas azucaradas y tés o cafés listos para beber.

Solo seis países en el mundo aplican impuestos a todos los tipos de bebidas azucaradas y al mismo tiempo excluyen el agua embotellada sin azúcar, una práctica que la OMS considera alineada con los objetivos de salud pública.

En cuanto al diseño del impuesto, apenas 25 por ciento de los países considera el contenido de azúcar al establecer las tasas, mediante esquemas escalonados o impuestos específicos por concentración.

Entre los países que han adoptado este enfoque se encuentran Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú en la Región de las Américas, así como Francia, Portugal y Sudáfrica en otras regiones.

Además, solo 14 por ciento de los países ajusta automáticamente las tasas para compensar la inflación, lo que provoca que el efecto real del impuesto se reduzca con el tiempo.

REGIONES CON ALTA CARGA SANITARIA Y BAJA PRESIÓN FISCAL

La cobertura de impuestos a bebidas azucaradas varía de manera significativa entre regiones. La Región Africana presenta la mayor proporción de países con este tipo de gravámenes, con casi nueve de cada diez países, mientras que en Europa menos de la mitad aplica impuestos especiales.

En la Región de las Américas, 22 de 33 países cuentan con impuestos a bebidas azucaradas, pero la OMS documenta que la carga fiscal total promedio se mantiene en niveles moderados y no ha logrado revertir la tendencia de creciente asequibilidad.

AMÉRICA LATINA Y MÉXICO

En América Latina, algunos países han avanzado hacia esquemas que diferencian la tasa impositiva según el contenido de azúcar, lo que busca desincentivar el consumo y promover la reformulación de productos.

Sin embargo, el informe señala que el nivel del gravamen sigue siendo bajo en la mayoría de los casos.

México forma parte del grupo de países de la región que aplican impuestos especiales a las bebidas azucaradas, particularmente a las bebidas carbonatadas con azúcar. El informe lo incluye dentro del análisis regional, sin desagregar impactos nacionales ni atribuir resultados específicos por país.

El organismo advierte que, sin ajustes automáticos por inflación y sin incrementos suficientes en las tasas, los impuestos a las bebidas azucaradas pierden efectividad con el tiempo, una situación que afecta tanto a México como al resto de los países de América Latina.

La Organización Mundial de la Salud señala que “los países necesitan aumentar los impuestos lo suficiente para garantizar que estos productos no se vuelvan más asequibles con el paso del tiempo”, un llamado que enmarca el debate fiscal y sanitario en la región.

El informe subraya que, aunque los impuestos a bebidas azucaradas se han expandido a nivel global, no están siendo utilizados a su máximo potencial como herramienta de salud pública.

La combinación de tasas bajas, cobertura incompleta de productos y falta de actualización automática mantiene una brecha persistente entre la magnitud de la carga de enfermedades crónicas asociadas al consumo de azúcar y la respuesta fiscal de los Estados.



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