Alerta máxima en México: el calor extremo y la radiación solar ya cobran vidas y las autoridades exigen actuar ahora


el calor extremo y la radiación solar ya cobran vidas y las autoridades exigen actuar ahora

Alberto Martínez   Abril 8 2026

Ciudad de México, 08 de abril de 2026. –México atraviesa una de sus temporadas de calor más críticas en años recientes, y las cifras lo confirman con una crudeza que no admite indiferencia. Durante la temporada de calor de 2025, el país experimentó temperaturas superiores a los 40 grados Celsius en 24 de sus 32 estados, una situación que derivó en 335 casos de afectaciones a la salud y cuatro defunciones confirmadas, según datos del informe epidemiológico de la Secretaría de Salud. Binduz 1 Lo que para muchos parece solo "mucho calor" (esa sensación pegajosa y agotadora que se siente al salir a la calle, al esperar el transporte público o al trabajar bajo el sol) es, en realidad, una amenaza silenciosa con consecuencias que pueden escalar en cuestión de horas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) explicó que una circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera, combinada con un bajo contenido de humedad, ha generado un ambiente extremadamente caluroso en gran parte del territorio nacional. Este escenario no es anormal ni pasajero: es la nueva normalidad de un país cada vez más expuesto a los efectos del cambio climático, y entenderlo puede marcar la diferencia entre la prevención y la tragedia.

Las altas temperaturas no son solamente incómodas; son una amenaza fisiológica real para el organismo humano, y la Secretaría de Salud de México lo ha documentado con detalle. El golpe de calor es uno de los peligros más serios que se presentan en esta temporada: ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura, que puede superar los 40 grados Celsius, con síntomas como sudoración excesiva, confusión mental, piel caliente y seca, e incluso desmayos. Los estados con mayores afectaciones reportadas han sido Jalisco, Tabasco y Veracruz, con un número importante de personas que han sufrido golpe de calor, deshidratación y quemaduras. Lo alarmante no es solo la magnitud de los casos, sino su perfil: trabajadores de construcción que pasan horas bajo el sol, conductores de transporte sin climatización, estudiantes que regresan a casa en las horas de mayor radiación solar, adultos mayores en viviendas sin ventilación. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil ha advertido que las ondas de calor se concentran especialmente en los meses de abril y mayo, con temperaturas que superan los 32 grados Celsius, y que en lo que va de esta década se han registrado olas de calor de hasta 30 días de duración, cuatro veces más frecuentes que en la década de los 80. El calor extremo dejó de ser una eventualidad estacional para convertirse en un fenómeno climático estructural.

Ante este panorama, la Secretaría de Salud y Protección Civil han emitido un conjunto de recomendaciones que toda persona debería incorporar a su rutina diaria durante esta temporada, no como sugerencias opcionales, sino como medidas de supervivencia. La hidratación constante es la primera y más urgente: beber agua de manera continua, incluso sin sentir sed, es la forma más efectiva de evitar que el cuerpo pierda el control de su temperatura interna. Las autoridades advierten también que no se deben consumir bebidas alcohólicas durante las horas de calor, que se debe usar ropa holgada y de colores claros, evitar la exposición directa al sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, y nunca dejar a bebés, niños, adultos mayores o personas con discapacidad dentro de un vehículo cerrado bajo el sol. La Secretaría de Salud también insiste en la aplicación de protector solar para prevenir daños en la piel causados por la radiación UV, especialmente en trabajadores y personas que realizan actividades al aire libre durante las horas de mayor intensidad. Estas medidas, que parecen sencillas, son la diferencia entre pasar una tarde calurosa con normalidad o terminar en urgencias.

La radiación solar es la otra cara de este fenómeno de salud ambiental, y una que a menudo se subestima. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los efectos agudos de la radiación ultravioleta incluyen daños en el ADN celular, quemaduras solares, reacciones fototóxicas e inmunodepresión, que puede considerarse un factor de riesgo de cáncer y dar lugar a la reactivación de ciertos virus. A largo plazo, la OMS señala que la exposición prolongada a los rayos UV provoca envejecimiento prematuro de la piel, pérdida de elasticidad y manchas, pero sobre todo incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluyendo el melanoma y los carcinomas cutáneos. Lo que muchas personas no saben es que la radiación UV es invisible y no genera calor inmediato, lo que crea una falsa sensación de seguridad: se puede estar bajo un cielo nublado, o a la sombra, y aun así recibir niveles peligrosos de radiación. La OMS recomienda aplicar protector solar de amplio espectro con factor de protección solar de 30 o superior, renovarlo cada dos horas o después de sudar o nadar, y complementarlo con sombreros de ala ancha que protejan cara, orejas y nuca, además de lentes de sol con filtro UV certificado. En México, donde la posición geográfica y el escaso porcentaje de días nublados en primavera elevan la intensidad de la radiación solar, estas medidas no son un lujo, son una necesidad.

Las ciudades de Hermosillo, Monterrey y Mérida registran algunas de las temperaturas más extremas del territorio nacional, mientras que en el norte y el sureste del país el calor puede extenderse hasta julio o incluso agosto. La temporada de calor activa ha tenido impacto en al menos 26 entidades del país, y las autoridades mantienen la vigilancia epidemiológica con llamados urgentes a seguir las recomendaciones oficiales para prevenir afectaciones graves. La salud ambiental en México enfrenta hoy un momento de inflexión: o la ciudadanía asume esta amenaza con la seriedad que merece, o las estadísticas seguirán creciendo. Cada persona que sale a la calle sin protector solar, que trabaja horas bajo el sol sin hidratarse, que ignora las señales tempranas de agotamiento por calor, está apostando con su salud. Las autoridades han cumplido su parte emitiendo las alertas; ahora la prevención es responsabilidad de todos. Protegerse del calor extremo y la radiación solar no es sobreactuación, es inteligencia.



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