Alberto Martínez Febrero 16 2026
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Ciudad de México, 16 de febrero de 2026.– La epidemia de sarampión en México, que emergió a principios de 2025, sigue extendiéndose con fuerza al corte del 12 de febrero de 2026, posicionando al país como uno de los más afectados en la región de las Américas. Según cifras oficiales reportadas por autoridades sanitarias, se han confirmado más de 9 000 casos de sarampión acumulados desde el inicio del brote, con una reciente actualización de 9478 infecciones confirmadas en las 32 entidades federativas y al menos 29 muertes asociadas a la enfermedad en diversos estados del territorio. Esta expansión demuestra no sólo la alta contagiosidad del virus, sino también las brechas de cobertura de vacunación en comunidades vulnerables.
El estado de Jalisco ha emergido como el epicentro actual del brote, concentrando la mayoría de los contagios durante 2026, seguido de entidades como Chiapas, la Ciudad de México y Sinaloa. Estas cifras reflejan que la transmisión no ha disminuido y que incluso en zonas con amplias capacidades sanitarias, como la capital del país, el virus continúa circulando con incidencia creciente. La presencia del sarampión en 335 municipios de todo el país indica que la epidemia ha dejado de ser un fenómeno focalizado para convertirse en un problema de salud pública generalizado que requiere medidas urgentes de contención.
Las defunciones registradas a consecuencia del sarampión han afectado a diferentes grupos de edad, incluyendo a niños y adultos con esquemas de vacunación incompletos o sin vacunación alguna. Las autoridades sanitarias han subrayado que una proporción significativa de los casos graves y de las muertes corresponde a personas no inmunizadas, lo que pone de manifiesto las consecuencias del rezago histórico en la aplicación de la vacuna triple viral. El registro de mortalidad en estados como Chihuahua, Jalisco, Sonora, Durango, Michoacán, Tlaxcala y la Ciudad de México evidencia la amplia dispersión de la tragedia sanitaria.
Ante este escenario, el gobierno federal y las secretarías de salud estatales han intensificado las campañas de vacunación, desplegando millones de dosis de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) y facilitando el acceso a través de módulos en centros de salud y unidades móviles. La estrategia busca cerrar las brechas de inmunización especialmente en niños menores de cinco años y en adultos jóvenes que no completaron su esquema, con el fin de detener la transmisión continua del virus y evitar que México pierda el estatus de país libre de sarampión. Expertos sanitarios insisten en que la vacunación es la herramienta más eficaz para controlar esta crisis y proteger a la población.